| El fin de semana se presentaba muy
lindo y el sábado cuando partimos hacia Pinamar el cielo estaba
impresionantemente claro. Llegamos al medio día y fué una
tarde con un calorcito otoñal. Fuimos a buscar los kits de los
dos equipos (Running Kids y Adventure Race) y pasamos el resto de la
tarde un poco caminando y dentro de la casa que nos cedió el Sahara
Hotel de Pinamar.
El domingo parecía que sería igual al día
anterior pero cuando los chicos largaron comenzó a nublarse un
poco. La competencia de los chicos fué como siempre
emocionante porque ver a tu hijo que disfruta lo que vos amas no
tiene precio; y la llegada nos pone la piel de gallina cuando reciben
la medalla que no se sacan por dos o tres días; Mariela se preparó
en un gimnasio para estar mejor y Martina además de ir a natación
estuvo escalando un poco y saliendo a correr unas vueltas conmigo.
Gastón y Laura (su mamá) estuvieron igualmente preparados y
motivados para este día. La largada fué en el lugar de la
largada de los grandes y después de transitar por la playa subieron
hacia el golf de Pinamar para correr por las lomadas del golf y luego
de una vuelta retomar nuevamente a la playa y llegar hasta la
meta. Un recibimiento espectacular con una banda y payasos que
hace que una carrera sea toda una fiesta.
Es la hora de la largada de los grandes y el cielo
está negro; frío, viento y llovizna comienzan junto con la cuenta
regresiva pero largamos igual. Transitamos por la playa unos
10km y nos metemos en la zona del bosque de pinos próximo a los
médanos. Es un lugar con escasos desniveles y la arena mas
dura que te permite correr mejor.
Una subidita y aparece el desierto. No se
puede creer pero está allí. Hasta donde llega la vista hay
arena y por encima de los médanos comenzamos a sufrir un poco (como
debe ser). El viento es mayor y de a ratos llueve. Por el
filo de los médanos mas altos recorremos dos tercios de la carrera y
se hace cansador. Nuevamente tomamos una parte de bosque y
comenzamos a correr y caminar en un ritmo muy bueno y mejor que en
Tandil. Cruzamos el Golf y nuevamente la playa para subir por
la Avenida Bunge y terminar la carrera. Nos espera la familia y
nuestras medallas en la meta y la sorpresa que hicimos 24 minutos mas
rápido que en Tandil. No será mucho? Si, es mucho pero
es real porque además de que la carrera era más rápida hicimos un
entrenamiento especial que nos dió mas reservas energéticas.
Almuerzo y a bañarse para volver a casa. El
viaje de vuelta lo hicimos con una tormenta de viento a nuestras
espaldas y recordando lo bien que la pasamos en el fin de semana que
tuvimos. Un fin de semana en familia, disfrutando todos de lo
mismo ya que las mamis acompañaron a los chicos y corrieron su
carrera aparte.
Nos esperan Las Cataratas del Iguazú y si tenemos
suerte el Peugeot Eco-Adventure de Salta. Un año que no se va
a olvidar. |