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Kayak

Paleando en  la Argentina

La Argentina ofrece  excelentes cursos de agua para las travesías en kayak. Pero primero hay  que equiparse y conocer las técnicas básicas que permitan  disfrutar de la navegación.

 por Martín Oyarzábal

¿Qué es el kayakismo?
En primer lugar, hay que distinguir esta actividad de otras formas de navegación sin motor ni vela, en particular del remo. Los verdaderos remeros utilizan embarcaciones a las que llaman "botes", que en su mayoría son de madera. Los instrumentos que usan para impulsar la embarcación, es decir, los remos, se ubican de a pares y se apoyan en la embarcación en una especie de horquillas que llaman toletes. Sin embargo, la diferencia más notable es que el remero se ubica mirando hacia atrás, mientras que los palistas miran hacia adelante.
La actividad de quienes navegan en kayaks y canoas se llama canotaje. El instrumento que utilizan los palistas (así se debería llamar a quienes practican canotaje) para impulsar la embarcación no es un remo, sino una pala. Por lo general, es mucho menos robusta que un remo, ya que nunca va apoyada en la embarcación y puede ser de una o dos hojas.
En la navegación en kayak siempre se utilizan palas de dos hojas y el palista va sentado. En las canoas se deberían utilizar palas de una hoja y el palista debería ir arrodillado. Sin embargo, la mayoría de las canoas de uso recreativo están diseñadas para que el palista vaya sentado, y usan palas de dos hojas.
También suelen confundirse kayaks y canoas. Las canoas son abiertas y por lo general tienen lugares para dos o más ocupantes. El kayak es cerrado y el palista se introduce en la embarcación por un orificio oval que, además, se puede cerrar utilizando un accesorio llamado cubrecockpit. Son sus pequeñas dimensiones y escaso peso respecto de otras embarcaciones, su maniobrabililidad extrema y principalmente la posibilidad de cerrarlo y evitar el ingr

eso de agua lo que hace del kayak la embarcación más versátil que existe.

Algo de historia
El vocablo kayak, y las embarcaciones a las que hace referencia, se utilizaban desde antes de la conquista de América. El origen de estas maravillosas embarcaciones se puede ubicar geográficamente con precisiones en las regiones árticas de América del Norte. La diferencia radica en que los sufridos esquimales no utilizaban estas embarcaciones por deporte. El kayak era una poderosa herramienta utilizada para cazar, pescar, transportar el producto de la caza y realizar extensas excursiones en busca de las presas.
Es sorprendente la habilidad de este pueblo para trabajar con materiales tan rudimentarios como madera, huesos y piel de foca y lograr excelentes diseños. Actualmente, con muchos más conocimientos técnicos, infinitas posibilidades para diseñar y con materiales sintéticos tan versátiles que cualquier diseño se puede hacer realidad, es notable ver la similitud entre los más modernos kayaks de travesía y los kayaks de piel construidos por los esquimales.
El salto del kayak de piel de foca al kayak moderno se produjo recientemente. Más precisamente a fines del siglo pasado, cuando el escocés John McGregor construyó un robusto kayak llamado Rob Roy, emulando a los esquimales, y recorrió con él varios países europeos. La difusión de sus hazañas motivó a varios imitadores.
A principios de siglo aparece otro hito en la historia del kayak, con la aparición de los kayak plegables. Sin dudas, el nombre más famoso y vigente hasta nuestros días es Klepper. Con estas embarcaciones fáciles de transportar se difundió rápidamente el canotaje, realizándose travesías memorables. Herber Rittlinger cruzó el Amazonas, y Hannes Lindemann el Océano Atlántico en 1956, con un Aerius doble: son algunos de los más recordados.
En la década del 60 aparecen la resina y la fibra de vidrio, materiales que permiten construir embarcaciones con mucha rapidez, más económicas y con más facilidad para reproducir las curvas. La facilidad para hacer reparaciones es otra gran ventaja de este nuevo material.
En nuestro país los kayaks de plástico reforzado se empezaron a construir alrededor de 1970, y recién se popularizaron algunos años más tarde. Los años siguientes siguieron apareciendo modelos para distintos usos.

Qué se puede hacer en kayak
La aparición de materiales de construcción más versátiles hizo posible la aparición de modelos para distintos usos, haciend

o realidad la afirmación de que se puede navegar en kayak donde exista suficiente agua.
Hay kayaks para competir, muy livianos, de cockpits muy amplios y casco redondeado, que sirven para ofrecer la menor resistencia al agua y lograr la máxima velocidad en aguas quietas. Estos kayaks son frágiles, se "clavan" en las olas y son extremadamente inestables. Las palas que se utilizan son distintas a las que se usan para travesías o descensos, y la técnica para remar también.
Hay kayaks multipropósito, que sirven para dar un paseo corto por el río o mar, surfear las olas, iniciarse en las técnicas para lanzarse a las aguas blancas y realizar las primeras travesías. Se trata de los kayaks llamados "slalom", que tienen entre 4 y 4,2 metros de eslora.
Hay kayaks para hacer descensos de ríos de aguas blancas, que se caracterizan por ser muy cortos (siempre menos de cuatro metros), y están construidos en polietileno,  porque es un material mucho más resistente a los golpes que el plástico reforzado.
Navegar en un pequeño kayak en los turbulentos ríos que descienden de las montañas sorteando los rápidos más difíciles, lanzarse al vacío desde una cascada o jugar entre las inmensas olas es sin duda la actividad ideal para los amantes de las emociones fuertes. El kayakismo de aguas blancas no está vedado para nadie, si bien hay que tomar algunas precauciones:
En primer lugar habrá que contar con el equipo adecuado y en perfectas condiciones, ya que en este caso una falla puede poner en serio riesgo la vida. Contar con cierta aptitud física, que incluye tanto fuerza y resistencia como destreza para aprender las técnicas y conocimientos de las técnicas en cuestión.
Los kayakistas del litoral marítimo gozan de una diversión extra que es surfear las olas a bordo del kayak.

Los kayaks ideales para surfear son los de polietileno que se usan en aguas blancas: sin embargo, siempre que se evite la cercanía de la playa se pueden utilizar para surfear sin inconvenientes otros modelos de kayak de plástico. De hecho, conocer la técnica para surfear es una ventaja para los travesistas cuando navegan con el oleaje desde atrás. También se pueden surfear olas en cualquier otro espejo de agua lo suficientemente amplio y profundo como para que se formen olas cuando arrecia el viento.
Hay, por otra parte, kayaks para realizar travesías, la actividad a la que se dedica principalmente la sección de kayakismo de Aire y Sol, y que consiste en salir a pasear en kayak. Los paseos pueden ser desde una vuelta por el Tigre hasta realizar varios miles de kilómetros a bordo del kayak por ríos, lagos o el Océano, enfrentando las inclemencias del clima y disfrutando el contacto con la naturaleza.
El paseo incluye el transporte de todos los elementos necesarios para subsistir (abrigo, equipo, provisiones, etc). Esta posibilidad que brinda el kayak hace que el grupo de palistas sea absolutamente independiente y no requiera apoyo externo durante semanas, pudiendo recorrer zonas deshabitadas o inaccesibles para cualquier otro medio de transporte. Los kayaks para travesías son largos (más de cinco metros), angostos, para alcanzar buena velocidad, y tienen dos o más compartimientos estancos para llevar carga. Son en su mayoría de plástico reforzado.

Cómo inciarse
La falta de lugares y la escasez de instructores idóneos es el principal factor que atenta contra la difusión del kayakismo en nuestro país.
El primer paso de un kayakista frustrado es comprar un kayak slalom y una pala por un aviso o en un comercio donde venden kayaks, pero nada saben de navegar en ellos. Decide entonces probar su nueva adquisición. Vestido con unos cómodos jeans, remera y si hace frío un suéter o un buzo, si es muy hábil y tiene mucha paciencia apenas logrará caminar derecho y evitar ser arrastrado por la corriente, y con mucha suerte se salvará de darse vuelta. Un poco más confiado, la próxima vez intentará un recorrido algo más extenso, pero ante un mal movimiento termina dado vuelta. Entonces se da cuenta de que resulta bastante difícil nadar vestido, y que debía haber utilizado un salvavidas, que ha perdido todas las cosas que llevaba en el cockpit y que al intentar subirse lo único que consigue es que ingrese más agua al

Kayak muy corto, pala sintética, casco y chaqueta impermeable para enfrentarse a los rápidos que ofrecen algunos ríos argentinos.

kakak. Que, como no tiene suficientes estancos, está a punto de hundirse. Tampoco tiene con qué sacar el agua. Si a esa altura tiene la suficiente sangre fría para conservar la calma, nadará lentamente hacia la orilla llevando el kayak de un extremo, sacará el agua y considerará seriamente la posibilidad de volver a subirse o no al kayak para volver al punto de partida. Algunos tardan más en darse vuelta y tienen el tiempo suficiente para verificar que no se puede estar más de dos horas sentado en el cockpit porque resulta sumamente incómodo, y que remar tanto tiempo es agotador, y quizá luego de darse vuelta dos o tres veces decidan vender el kayak.

Lamentablemente, muchos que seguramente se sienten identificados con pasajes del párrafo anterior han abandonado el kayakismo sin haberlo practicado nunca, sin haberse subido nunca a un verdadero kayak.

Si piensa subirse a un kayak sería muy bueno que antes...

-Haga el esfuerzo de contactarse con alguna institución, escuela de kayakismo o kayakista experimentado.
-Trate de conseguir instrucción básica teórica y práctica (cómo ubicarse en el kayak, cómo subir y bajar, cómo realizar correctamente la palada, cómo proceder ante un vuelco, cuáles son los elementos de seguridad y cómo se usan, etc).
-Piense cuál es su disciplina favorita: le gustaría competir, hacer aguas blancas, travesías u otras posibilidades.
-Sobre la base de la actividad a realizar y con el mayor bagaje posible de información, entonces sí, compre el mejor equipo que pueda.
-Realice salidas de práctica en grupo tratando de ir siempre acompañado por alguien de más experiencia y de encarar desafíos acordes con su capacidad técnica, resistencia física y equipo.
-Mejorar el equipo e incrementar la experiencia le dará la posibilidad de encarar nuevos desafíos.

Dónde practicar kayak

Las competencias de velocidad en kayak están regidas a nivel nacional por la FAC (Federación Argentina de Canotaje), cuyo secretario es Ricardo Kruzewsky y el teléfono el (15) 4535-2552 o el 4717-0276. La FAC participa en la organización de otros eventos, pero la mayoría de los descensos o travesías son organizadas en forma particular por grupos de kayakistas pertenecientes a clubes, guarderías, etc.
Surf por expertos, sin dudas hay que ir a buscarlos al litoral marítimo. En la ciudad de Mar del Plata, el Mar del Plata Kayak Club: el contacto es Adrián Pol y la dirección Ayacucho 3108 (7600), Mar del Plata. Para ver son un clásico las competencias que se organizan en Villa Gesell el fin de semana largo del 12 de octubre.
Si consideramos que la Cordillera de los Andes se extiende a lo largo de varios miles d

e kilómetros al oeste de nuestro país, y que algunos ríos que descienden las serranías cordobesas son aptos para esta disciplina, la oferta es amplísima. Desde ya que en esta variante del kayak habrá que esmerarse más en el dominio de ciertas técnicas, como apoyos, rol, rescate en aguas blancas, etc, que son imprescindibles para navegar seguros. Una vez asimilada la técnica, se podrá ir haciendo experiencia en descenso de ríos cada vez más difíciles. Martín Grondona ha creado la primera escuela de kayakismo (4214-1995). También organiza descensos en ríos. Si bien hay muchos, hay que destacar por sus características al Atuel, llamado "río escuela" por la variedad de situaciones a las que enfrenta a los kayakistas principiantes, sumado a su escasa dificultad. Es en este río de San Rafal (Mendoza) donde se organiza anualmente para Semana Santa un evento que incluye slalom, descenso y rodeo. Tres variantes competitivas del kayakismo en aguas blancas.
Travesías es la disciplina con mayores posibilidades geográficas, ya que se presta para esta actividad cualquier espejo de agua, ya sean lagos, lagunas o embalses. La mayoría de los ríos de llanura, e incluso algunos de zonas montañosas como el Limay, son aptos para esta especialidad. Sin embargo, el escenario privilegiado para las travesías es el mar. Aunque en nuestro país por la naturaleza desprotegida de las costas y la fiereza de los vientos en la Patagonia no están muy difundidas las travesías por mar, hay muchos kayakistas que navegan habitualmente en se medio. Hay varios eventos organizados, pero seguramente se ven superados ampliamente por la ini

ciativa de grupos que organizan su salida por cuenta propia.

Travesías en kayak

De qué se trata
De todas las disciplinas, ésta es la que presenta mayores potencialidades, dado que puede ser realizada por personas en un amplio rango de edades y condiciones físicas, porque el grupo de kayakistas puede gestionar su propia salida sin mayores dificultades, y porque es la que presenta mayor variedad de ámbitos donde se puede practicar.
Para iniciarse en las travesías en kayak vale, por supuesto, lo mencionado para iniciarse en kayakismo. Sin embargo, conviene profundizar algunos puntos, ya que es esta actividad en la que suelen iniciarse los palistas que luego se dedican a las aguas blancas o a las competencias de velocidad.

Condiciones
Es muy importante el hecho de saber nadar, y con eso no se habla de nadar muchos metros, porque no será necesario, ni de flotar tantos minutos, porque para eso está el chaleco salvavidas, sino de sentirse confiados y con soltura en el agua.
-Solamente se requiere buena salud, más que una excelente condición física. Tampoco hay que contar con demasiada fuerza. Simplemente hay que planificar las etapas y el recorrido de la salida de acuerdo con la condición física del palista. Un niño de diez años puede navegar en un kayak vacío, e incluso realizar salidas cortas.
-Tampoco requiere demasiada destreza, ya que las técnicas son sencillas y fáciles de aprender.

Mitos que desterrar antes de decir que no

-El kayak es muy inestable y se da vuelta con frecuencia
Si bien es cierto que por su ancho el kayak no es una embarcación estable, la pala utilizada como apoyo hace que las posibilidades de darse vuelta sean remotas. Es más: en condiciones difíciles, como marejada o lluvia, el kayak es más seguro que cualquier pequeña embarcación abierta, porque el agua no puede ingresar y en caso de un vuelco existen técnicas para recuperar la posición sin abandonar el cockpit.

-Remar en kayak es agotador e incómodo
Paleando a un ritmo razonable (cinco o seis kilómetros por hora), se consumen entre 200 y 300 calorías por hora, lo mismo que para realizar una caminata tranquila. Ocurre que uno se siente agotado tras un par de horas porque realiza un ejercicio al que no está acostumbrado (para evitar esto hay que ir incrementando progresivamente las distancias y entrenarse antes de una salida exigente), y porque hay una técnica defectuosa que implica un derroche importante de energía.
La incomodidad que en casos graves termina con piernas dormidas, calambres, ampollas, etc, se debe a  la creencia de que el kayak viene listo para usar. Aunque el equipo sea de la mejor calidad habrá que hacerle modificaciones para que se adapte a la contextura física y a la forma de remar de su propietario (no hay dos personas iguales ni que remen del mismo modo). Nunca se debe usar equipo para una travesía extensa sin antes haberlo probado y adaptado en salidas cortas.

-Durante las travesías se pasan grandes privaciones
Es cierto que si vamos a acampar no pretendemos dormir sobre un colchón o comer cómodamente sentados a la mesa. Sin embargo, el kayak nos da la posibilidad de llegar a lugares inaccesibles y a la vez disfrutar de cierta comodidad. Durante una travesía es muy raro pasar hambre, ya que los kayaks cuentan con mucho espacio para cargar provisiones y en el peor de los casos el río o el mar son una fuente segura de alimentos. De hecho, nos damos algunos lujos como llevar una pequeña conservadora con hielo o una provisión completa de agua potable, cuando navegamos sobre agua dulce fácilmente potabilizable.
Como hay lugar para alimentos, también lo hay para llevar abundante ropa de abrigo, aislación extra para la carpa y he visto travesías donde había una carpa por palista, faroles a gas, varios calentadores y hasta sillas plegables, todo prolijamente ubicado dentro de las embarcaciones y a resguardo de las mojaduras. Hay que tener bien previstos los puntos de aprovisionamiento porque no es fácil conseguirlos en los recorridos por zonas alejadas.

El kayak para travesías
Para iniciarse en las travesías e incluso realizar salidas no es necesario contar con un kayak de travesía. Muchos empiezan, e incluso han realizado travesías muy extensas y difíciles a bordo de kayaks comúnmente llamados "slaloms de río" de 4,2 metros de eslora (longitud) y kayaks de touring de 4,3 metros convenientemente adaptados.
El kayak de travesía debe ser veloz para esforzarnos menos para alcanzar la meta, pero debe ser estable para evitar accidentes. Debe conservar la dirección ante vientos laterales, ya que mantener el rumbo a fuerza de paladas es agotador. Debe estar sólidamente construido, ya que indefectiblemente será sometido a trato rudo. Debe navegar correctamente cuando hay oleaje, acompañando a las olas sin "clavarse" excesivamente. Debe ser muy cómodo porque vamos a estar sentados varias horas dentro del cockpit y nos debe dar la posibilidad de guardar equipos y provisiones en compartimentos absolutamente estancos.
En líneas generales, tales condiciones las reúnen kayaks de más de cinco metros de eslora, con la proa lanzada en forma de V, el casco algo redondeado pero de fondo plano y la popa que se angosta paulatinamente hasta terminar en punta o ángulo recto. Debe contar con un cockpit cómodo, un asiento con buen respaldo, musleras y apoyapiés, dos o más compartimentos con tapas herméticas accesibles y grandes para extraer con comodidad su contenido. Pasacabos, cabos y elásticos para sujetar elementos sobre cubierta y dentro del cockpit o para realizar rescates o remolcar a un compañero son accesorios imprescindibles.
Hay varias fábricas de kayaks de travesía y también hay un importante mercado del usado de estas embarcaciones, dada su durabilidad.

El equipo para travesías en kayak
En lo primero que hay que pensar es en una buena pala para travesía. La pala debe ser liviana, resistente y estar diseñada para avanzar a una velocidad razonable paleando tranquilamente, además de permitir la realización de distintas maniobras. Se pueden conseguir palas por valores que oscilan entre los $30 y $300, según la calidad y los materiales de construcción. Es muy probable que haya que realizarle pequeñas adaptaciones para adecuarlas al usuario o al uso si no son específicas para travesías (sobre todo las más económicas).

Lo siguiente es el equipo de seguridad necesario:
-El chaleco salvavidas, que debe ser acorde con nuestro peso corporal y cómodo para remar. Su costo oscila entre los $12 (el poncho) hasta los $100 (un modelo con bolsillos y mosquetones).
-Un silbato convencional de buena calidad que debe ir sujeto al kayak o al chaleco salvavidas.
-Tres bengalas rojas de mano que se consiguen en cualquier casa náutica, a las que hay que guardar en envase hermético para que la humedad no las dañe.
-Una pala de repuesto. Como resulta complicado llevar una pala entera en el kayak se usa a tal fin una pala desarmable cuya unión está en el medio de la pértiga y que en el 99,99 por ciento de los casos es de fabricación casera, porque no se consiguen. Debe ser tan buena para remar como la original, porque no se puede comprar una pala en medio de una travesía y debe ser muy fácil de acoplar dado que puede que la necesitemos con urgencia.
-El achicador es cualquier elemento que sirva para extraer el agua que haya entrado al cockpit. Puede ser un simple envase plástico, una esponja grande o una bomba manual incorporada al kayak, o portátil.
-La linterna es el último de los elementos exigidos por la autoridad naval a cada palista, para la eventualidad de que haya que navegar de noche.

Otro elemento que no está incluido es el kit de reparaciones, que simplemente puede llevar un rollo de cinta ancha de embalajes o tipo Duct Tape hasta un kit para hacer reparaciones en plástico que se consigue en ferreterías y pinturerías.
Si nuestro kayak no fue concebido para travesías y no tiene estancos, habrá que agregárselos. El kayak lleno de agua se hunde, y aunque es muy poco probable que esto ocurra, resultará muy difícil retirar el agua, reingresar al cockpit y seguir navegando si el kayak está lleno de agua. Se deberán agregar por lo menos unos 25 litros en cada extremo y si no llevamos carga tratar de que ocupen el mayor espacio posible. Lo ideal son las bolsas inflables cuyo tamaño se puede reducir quitándoles algo de aire para dejar la lugar para la carga, que deberá ir en bolsas estancas.
Una radio VHF o un teléfono celular pueden servirnos para pedir auxilio ante una emergencia, o para que nos localicen con facilidad, y aunque no es obligatorio llevarlos es aconsejable hacerlo.

Otro elemento imprescindible del equipo es el cubrecockpit, que ubicado en la cintura del palista (como una pollerita) sirve para cerrar el cockpit y evitar el ingreso de agua. Los hay de PVC y de neoprene, mucho más eficaces, que se consiguen en las fábricas de kayaks más reconocidas y en las casas de artículos para buceo.

El timón es un accesorio que se debe agregar a algunos kayaks de travesía y a kayaks para otros usos adaptados sobre todo si se desea navegar en aguas abiertas. La mayoría son de fabricación casera, aunque algunas fábricas de kayaks los agregan a sus modelos a pedido.

El apoyapiés es uno de los puntos donde el kayak deberá seguramente ser reformado a la medida del dueño; estar correctamente sentado y con un apoyapiés a la medida justa es fundamental para no sufrir afecciones en las piernas, para remar correctamente y para no volcar la embarcación.

Si pensamos navegar en ciertos lugares donde resulta difícil ubicarse, es conveniente llevar además de una buena carta un compás que se consigue en cualquier casa náutica. Otros accesorios importantes durante el desarrollo de una travesía pueden ser un carro para transportar el kayak cargado en tierra, un sistema para acoplar los kayaks en forma de catamarán, un kit para agregarle una vela al kayak y aprovechar el viento, etc.

El equipo de campamento es el mismo que se usa para otras actividades y no tiene mayores exigencias en cuanto al peso o la calidad. Sólo hay que tener presente que puede mojarse y disponerlo dentro de envases o en el compartimento estanco. Lo mismo vale para las provisiones. Todo se puede disponer seguro y accesible dentro de la embarcación y no es necesario ni conviene llevar carga sobre la cubierta. Quizá el único elemento extra que haya que llevar es una hamaca para colgarnos en caso de inundación, situación muy frecuente en el Delta.

La vestimenta tampoco es importante, salvo cuando se navega en aguas muy frías en las que hay que contar obligadamente con trajes antiexposición para evitar la hipotermia. Siempre hay que tener a mano un sombrero, lentes para sol y un buen protector solar. También hay que contar con una buena campera impermeable, botas de neoprene o un calzado liviano para los pies, y un chaleco y pantalones de neoprene si hay marejada o lluvia y hace frío.


¿Qué técnicas son necesarias?
Para realizar las primeras travesías solamente bastará con haber practicado convenientemente la palada y realizarla correctamente, y haber practicado una técnica de rescate. Es muy importante que dentro del grupo que realiza su primera travesía naveguen uno o más palistas con experiencia.
Si bien con esto es suficiente para empezar, habrá que ir perfeccionando con el tiempo algunas técnicas, como subir y bajar especialmente en costas difíciles, la palada, practicar apoyos, desplazamientos laterales, etc. Es muy importante dominar técnicas de rescate ante un vuelco y practicarlas con frecuencia, especialmente el rol esquimal, y otras que nos permiten reingresar sin abandonar el cockpit. También es muy importante saber navegar utilizando cartas, usar los elementos de seguridad y remolcar a un compañero exhausto o accidentado. Las técnicas están descriptas en artículos de revistas y libros, pero nada supera la tarea de un instructor. Lamentablemente hay pocos instructores idóneos y muchos kayakistas conservamos defectos por haber aprendido ciertas técnicas por nuestra cuenta.

¿Cómo se organiza una salida?
Este es el punto más jugoso de las travesías. Primero hay que elegir el recorrido, conseguir compañeros para la salida (es una norma primordial de seguridad navegar en grupo), la época del año, etc. Más tarde se deberá adquirir la cartografía (cartas náuticas en la Dirección de Publicaciones Navales, Córdoba 354, Capital, y en casas de náutica; cartas topográficas en el Instituto Geográfico Militar, Cabildo 301, Capital), y posteriormente calcular las etapas, provisiones y equipo necesario.
Luego hay que avisar a las autoridades (Prefectura Naval, Gendarmería, o en su defecto dejar en casa de un amigo o familiar un plan de viaje detallado). También habrá que realizar varias salidas cortas de práctica o travesías cortas no sólo para lograr una adecuada condición física y ajustar el equipo, sino para enfrentarnos a situaciones difíciles como navegar con lluvia, niebla, de noche o durante muchas horas seguidas, acampar y crear un sentido de equipo en el grupo.

Toda la información sobre kayakismo

Se puede conseguir información sobre actividades, lugares, equipo y relevamiento en distintos lugares de la Argentina y países limítrofes en la Federación Argentina, clubes y agrupaciones de kayakistas, fábricas de kayaks y accesorios y en revistas.
Sin embargo, para informarse acerca de técnicas, equipo y novedades será muy provechoso acceder a libros y publicaciones específicas que en su mayoría proceden del hemisferio norte, donde este deporte se encuentra muy difundido.
Algunos clásicos entre la bibliografía especializada son los siguientes:
-Piragüismo, de Esteban Vicente. Editado por la Federación Española de Piragüismo.
-Sea Kayaking, A Manual for Long Distance Touring, de John Dowd. Editado por la University of Washington Press, Seattle.
-Sea Kayaking, de Nigel Foster.
-The Complete Book of Sea Kayaking, de Derek Hutchinson.

Sitios de Internet:
Revista Sea Kayaker:
www.seakayermag.com
Fabricantes:
Great River Outfitters:
www.erols.com/rapids/GRO
Perception:
www.kayaker.com
Current Design:
www.cdkayak.com
Dagger:
www.Dagger.com
Feathercraft:
www.Feathercraft.com
Eddyline:
www.eddyline.com
Wildwasser Sport:
www.wildnet.com

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